Existen temas que están tan mascados que cuando te los llevas a la boca son insípidos, y te dan ganas de gritar de la sensación de malestar que provocan. Hoy, amigos, voy a tratar uno de esos temas, que es, ni más ni menos, la cultura.
Recientemente fue la gala de los Premios Goya 2015. El cine español nunca ha sido mi fuerte, pero aun así, busqué los resultados de la entrega de premios, y busqué información de las películas ganadoras, las cuales se pueden contar casi con los dedos de una mano.
Pero a pesar de ello, siempre surge alguna producción la cual me llama la atención. Cuando estrenaron cierta película, la cual no nombraré por temas de publicidad y demás, busqué por los cines de Madrid, provincia donde vivo, cuando me encuentro que, en solo algunos cines del centro proyectaban tal película y para colmo, los precios eran desorbitados.
Esto en su momento me molestó, pero vivimos en España, por lo que no le di mucha importancia. Ahora con el tema de los premios, me ha dado por buscar acerca de los impuestos culturales, todos conocemos el famoso 21% de IVA en la cultura, mientras que otros países europeos, casi venden estos productos a precio de ganga, o eso nos parece desde nuestro punto de vista.
Cine a casi 10€ en las salas más baratas, libros a 20€ por no ser tan comerciales, entradas de teatro inhumanas. ¿Todo para que? Para inculturizar. Una población estúpida es una población feliz, es una población que no puede tener problemas porque no sabe pensar en problemas.
Nos tragamos la basura televisiva y que poco a poco conquista internet para ser esclavo de los propios monstruos que creamos. Ni el propio Víctor Frankestein cayó en la dominación de su creación, más bien, intentó destruirla.
La piratería se ve como un problema del primer mundo cuando es un intento de solución, ilegal, pero un intento. Sinceramente, yo también he metido mano en el frasco de la piratería y no me arrepiento, porque me ha ayudado a hacer aquello que nos intentan quitar: consumir cultura solo a cambio de lo que pago de conexión a internet.
Cine internacional no estadounidense, cómics no editados en España; internet es la cuna de la cultura y por ello intentan evitar que sea un portal hacia esta.
Acabaremos como borregos: seremos brutos, tercos y con cuatro palos nos harán hacer lo que los demás quieran.
domingo, 8 de febrero de 2015
martes, 16 de diciembre de 2014
Ojo por ojo
"Tú me quitas, yo te quito", "tú me pegas, yo te pego", "tu me insultas, yo te insulto". Nuestro día a día se basa en eso, en dar lo que recibes, pero solo si cuando vayas a dar, hagas daño. El ojo por ojo es una forma de guerra social, que muchas veces en la historia, ha llegado a ser causas de guerras reales y absurdas que le eliminaban toda la razón de existencia del ser humano.
Los que se basan en el ojo por ojo acaban siendo seres mediocres, que no se interesan en encontrar una mejor defensa. La estupidez es el primer plato del día.
Pero todos sabemos sobre eso, es más, de pequeños eramos así, si nos hacían algo, se lo devolvíamos un pelín mas fuerte.
Si la mitad del interés en atacarnos lo tuviésemos en ser un poco más cultos y no aparentar ser cabezas huecas, yo me inclinaría ante la sociedad, pero esto no es así.
No pensar es mucho más sencillo, recurriendo a tus nudillos como mejor argumento.
¿Será la educación sobreprotectora? ¿O solo es el primer paso de la involución social?
Cuida a tu hijo como oro en paño, que el será el que acabe robándote ese oro. Sobreproteger a alguien no hace más que mostrarles que se les dará siempre todo hecho y que no tendrán que mover ni un testículo y que si quieren que le rasquen su apreciado pene, alguien vendrá y lo hará.
¿De quién es la culpa? ¿Padres? ¿Cultura? ¿Amistades? Os dejo pensar y analizar si hemos destruido ya completamente la sociedad y cuanto nos queda para hacer lo mismo con la cultura.
Los que se basan en el ojo por ojo acaban siendo seres mediocres, que no se interesan en encontrar una mejor defensa. La estupidez es el primer plato del día.
Pero todos sabemos sobre eso, es más, de pequeños eramos así, si nos hacían algo, se lo devolvíamos un pelín mas fuerte.
Si la mitad del interés en atacarnos lo tuviésemos en ser un poco más cultos y no aparentar ser cabezas huecas, yo me inclinaría ante la sociedad, pero esto no es así.
No pensar es mucho más sencillo, recurriendo a tus nudillos como mejor argumento.
¿Será la educación sobreprotectora? ¿O solo es el primer paso de la involución social?
Cuida a tu hijo como oro en paño, que el será el que acabe robándote ese oro. Sobreproteger a alguien no hace más que mostrarles que se les dará siempre todo hecho y que no tendrán que mover ni un testículo y que si quieren que le rasquen su apreciado pene, alguien vendrá y lo hará.
¿De quién es la culpa? ¿Padres? ¿Cultura? ¿Amistades? Os dejo pensar y analizar si hemos destruido ya completamente la sociedad y cuanto nos queda para hacer lo mismo con la cultura.
lunes, 8 de diciembre de 2014
Amor o egoísmo (Fragmento 'Tokio Blues')
-No es tan fácil como creía-reconoció Midori. Reflexionó un momento contemplando el humo-. Quizás sea por haber esperado tanto tiempo, pero ahora busco la perfección. Por eso es tan difícil.
-¿Un amor perfecto?
-¡No, hombre! No pido tanto. Lo que quiero es simple egoísmo. Un egoísmo perfecto. Por ejemplo: te digo que quiero un pastel de fresa, y entonces tú lo dejas todo y vas a comprármelo. Vuelves jadeando y me lo ofreces. “Toma, Midori. Tu pastel de fresa”, me dices. Y te suelto: “¡Ya se me han quitado las ganas de comérmelo!”. Y lo arrojo por la ventana. Eso es lo que yo quiero.
-No creo que eso sea el amor –le dije con semblante atónito.
-Si tiene que ver. Pero tú no lo sabes –replicó Midori-. Para las chicas, a veces eso tiene una gran importancia.
-¿Arrojar pasteles de fresa por la ventana?
-Sí. Y yo quiero que mi novio me diga lo siguiente: “Ha sido culpa mía. Tendría que haber supuesto que se te quitarían las ganas de comer pastel de fresa. Soy un estúpido, un insensible. Iré a comprarte otra cosa para que me perdones. ¿Qué te apetece? ¿Mousse de chocolate? ¿Tarta de queso?”.
-¿Y qué sucedería a continuación?
-Pues que yo a una persona que hiciera esto por mí la querría mucho.
-A mí me parece un desatino.
-Yo creo que el amor es eso. Pero nadie me comprende. –Midori sacudió la cabeza sobre mi hombro-. Para un cierto tipo de personas el amor surge con un pequeño detalle. Y, si no, no surge.
-Eres la primera chica que conozco que piensa así.
-¿Un amor perfecto?
-¡No, hombre! No pido tanto. Lo que quiero es simple egoísmo. Un egoísmo perfecto. Por ejemplo: te digo que quiero un pastel de fresa, y entonces tú lo dejas todo y vas a comprármelo. Vuelves jadeando y me lo ofreces. “Toma, Midori. Tu pastel de fresa”, me dices. Y te suelto: “¡Ya se me han quitado las ganas de comérmelo!”. Y lo arrojo por la ventana. Eso es lo que yo quiero.
-No creo que eso sea el amor –le dije con semblante atónito.
-Si tiene que ver. Pero tú no lo sabes –replicó Midori-. Para las chicas, a veces eso tiene una gran importancia.
-¿Arrojar pasteles de fresa por la ventana?
-Sí. Y yo quiero que mi novio me diga lo siguiente: “Ha sido culpa mía. Tendría que haber supuesto que se te quitarían las ganas de comer pastel de fresa. Soy un estúpido, un insensible. Iré a comprarte otra cosa para que me perdones. ¿Qué te apetece? ¿Mousse de chocolate? ¿Tarta de queso?”.
-¿Y qué sucedería a continuación?
-Pues que yo a una persona que hiciera esto por mí la querría mucho.
-A mí me parece un desatino.
-Yo creo que el amor es eso. Pero nadie me comprende. –Midori sacudió la cabeza sobre mi hombro-. Para un cierto tipo de personas el amor surge con un pequeño detalle. Y, si no, no surge.
-Eres la primera chica que conozco que piensa así.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Doble moral
Recuerdo cuando leí 1984, que cambió aun más mi percepción de la realidad. El doble-pensar no era algo tan descabellado cuando te paras a observar a la gente.
Podríamos decir que el doble-pensar puede haber derivado a una doble moral bastante tóxica para la gente.
No puedo llegar a entender por que se tienen dos formas de pensar, una abierta al público y otra que se queda en tu interior, resonando en tu cabeza.
No necesito muchas palabras para hablar de esto, pero si es necesario explicarlo y decir que una mentalidad que no te protege en absoluto y que acaba siendo una calcomanía de un patrón social no os va a forjar como humanos, dejando vuestra alma vacía y al borde de la simpleza mental.
Podríamos decir que el doble-pensar puede haber derivado a una doble moral bastante tóxica para la gente.
No puedo llegar a entender por que se tienen dos formas de pensar, una abierta al público y otra que se queda en tu interior, resonando en tu cabeza.
No necesito muchas palabras para hablar de esto, pero si es necesario explicarlo y decir que una mentalidad que no te protege en absoluto y que acaba siendo una calcomanía de un patrón social no os va a forjar como humanos, dejando vuestra alma vacía y al borde de la simpleza mental.
martes, 7 de octubre de 2014
Llamada al pensamiento
Posiblemente las largas esperas sean lo más parecido a la soledad que un hombre social pueda experimentar, y os aseguro que no es una sensación agradable. Pero también son buenos momentos para encender eso llamado "mente", artilugio ancestral con el que nacemos pero que no todo el mundo acaba usando.
Pensar es una acción que muchos tildan de involuntaria. En lo personal, quienes alegan eso son los que no le han dedicado en su vida ni un simple minuto.
La mente es sumamente maravillosa, sobre todo cuando procedes a cultivar su uso abstrayendo el cerebro y volteando tus pensamientos hasta conseguir resultados alucinantes.
Volviendo a lo de la soledad, cuando esta está de cuerpo presente, tu mente puede comenzar a funcionar dando lugar a dos cosas importantes: indagar en tu propia consciencia buscando resolver, analizar o aprender sobre tus propias creaciones imaginativas, que es a lo que le suelo dedicar mi tiempo.
La segunda opción es comenzar a observar a la gente que tienes a tu alrededor. Extraños en todos los sentidos, con conversaciones que pueden ser aburridas con temas de índole privado; o conversaciones relativamente curiosas, donde traman temas de interés donde las opiniones de los emisores pueden o no coincidir con las tuyas propias. En momentos de soledad se posee suficiente tiempo para analizar estas conversaciones e intentar sacar algo en claro.
Siendo sinceros, la orden del día es el fútbol, tema que, honestamente, no me atrae lo más mínimo. En la otra mano, tenemos temas curiosos donde escuchas a gente hablando de cosas como el gobierno, cosa que puedo llegar a estar harto pero también puede ser interesante de tratar porque me da una serie de premisas en las que pensar y me obligan a trabajar el cerebro estudiando el pensamiento y la dialéctica.
"El gobierno es malo" o "Que bien lo hace el gobierno"; estas frases son el resumen de la idea general humana en ámbitos gubernamentales. No me voy a inclinar por ninguna de las dos, ya que, en pocas palabras, no me apetece.
Lo que sí quiero tratar es la facilidad que tiene el mundo para opinar sin argumentar, catalogar como "bien" o "mal" a su beneficio propio y dar discursos insulsos y sin sentido, más de uno con acusaciones inestables y mal definidas.
Llamo a la reflexión, al pensamiento y al orden mental y pido desde mi más profunda existencia que alguien más, a parte de la minoría existente, comience a pensar racionalmente para así volver a confiar en la humanidad.
Pensar es una acción que muchos tildan de involuntaria. En lo personal, quienes alegan eso son los que no le han dedicado en su vida ni un simple minuto.
La mente es sumamente maravillosa, sobre todo cuando procedes a cultivar su uso abstrayendo el cerebro y volteando tus pensamientos hasta conseguir resultados alucinantes.
Volviendo a lo de la soledad, cuando esta está de cuerpo presente, tu mente puede comenzar a funcionar dando lugar a dos cosas importantes: indagar en tu propia consciencia buscando resolver, analizar o aprender sobre tus propias creaciones imaginativas, que es a lo que le suelo dedicar mi tiempo.
La segunda opción es comenzar a observar a la gente que tienes a tu alrededor. Extraños en todos los sentidos, con conversaciones que pueden ser aburridas con temas de índole privado; o conversaciones relativamente curiosas, donde traman temas de interés donde las opiniones de los emisores pueden o no coincidir con las tuyas propias. En momentos de soledad se posee suficiente tiempo para analizar estas conversaciones e intentar sacar algo en claro.
Siendo sinceros, la orden del día es el fútbol, tema que, honestamente, no me atrae lo más mínimo. En la otra mano, tenemos temas curiosos donde escuchas a gente hablando de cosas como el gobierno, cosa que puedo llegar a estar harto pero también puede ser interesante de tratar porque me da una serie de premisas en las que pensar y me obligan a trabajar el cerebro estudiando el pensamiento y la dialéctica.
"El gobierno es malo" o "Que bien lo hace el gobierno"; estas frases son el resumen de la idea general humana en ámbitos gubernamentales. No me voy a inclinar por ninguna de las dos, ya que, en pocas palabras, no me apetece.
Lo que sí quiero tratar es la facilidad que tiene el mundo para opinar sin argumentar, catalogar como "bien" o "mal" a su beneficio propio y dar discursos insulsos y sin sentido, más de uno con acusaciones inestables y mal definidas.
Llamo a la reflexión, al pensamiento y al orden mental y pido desde mi más profunda existencia que alguien más, a parte de la minoría existente, comience a pensar racionalmente para así volver a confiar en la humanidad.
D.a.L
lunes, 22 de septiembre de 2014
6 - Humo entre las notas
Dos horas es mucho TIEMPO cuando ansias que pasen rápido. Kevin aun dudaba de la veracidad de la situación que acababa de vivir, que pintaba surrealista a su vida sencilla. Volvió al hotel y empezó a rebuscar entre su equipaje ropa adecuada para la ocasión. No se complicó mucho la vida y cogió una camisa blanca que tenía y una chaqueta de corte americano. Se vio preparado para la ocasión, pero aun quedaba más de una hora para el encuentro que tenía preparado, por lo que decidió bajar al bar del hotel a tomarse una copa.
El bar estaba vacío a excepción de una pareja mayor, que rondaría los sesenta años y un hombre de negocios que no paraba de hablar por el móvil a la vez que gesticulaba en exceso. El camarero no tardó en atenderlo con gran amabilidad. Pidió un Bourbon con hielo y casi inmediatamente ya podía empezar a saborearlo. La televisión estaba conectada y en el canal sintonizado aparecía un noticiero. Guerra y deportes. Aquellos eran los temas que trataba. Nunca le había visto sentido a la guerra, más que el egoísmo de una nación sobre los bienes de otra. Vio la televisión mientras se tomaba la copa, la cual le duró casi media hora, acabando algo aguada, pero no le importaba. El sabor del whisky le era agradable y caluroso, que con la temperatura que había era bienvenido.
Miró el reloj y quedaba como media hora para la cita, por lo que decidió salir y así fumarse un cigarro. Pagó la cuenta a aquel amable hombre y le preguntó si podría llevarse uno de los periódicos. Sin rechistar, el hombre le dijo que no existía problema alguno. Kevin puso el periódico bajo su brazo y salió a la puerta. Encendió uno de sus cigarros. Le gustaba fumar, le relajaba y le era agradable la sensación del humo descendiendo por su garganta hasta los pulmones. En la puerta del hotel sonaba un hilo musical. Una canción de Led Zeppelin llamada Kashmir. La canción le parecía de las mejores que jamás había escuchado desde siempre. Las notas que iban sonando se mecían con el viento y pintaban el ambiente más relajado. El humo del tabaco parecía bailar a medida que sonaba.
Cuando el cigarro se consumió vio aparecer por la esquina a Mery. Llevaba un vestido largo azul y una chaqueta encima negra. El vestido era sencillo, que no se excedía en formalidad pero mantenía su elegancia. Llevaba el pelo suelto y le bajaba por los hombros.
Mary observó que ya la estaban esperando y esbozo una pequeña sonrisa que tardó poco en borrarse, como si de una alucinación se tratase. Cuando estaban a un metro el uno del otro, Kevin rompió la tensión saludando a la joven dama, ella avanzó hasta él y le besó la mejilla con la misma calidez que la primera vez. Esa sensación sería imborrable en su memoria.
- Bueno, espero que tengas un sitio pensado para cenar, me muero de hambre - Dijo Mary sonriendo.
- Pues hace tiempo que no vengo, pero posiblemente haya un sitio que esté abierto. No es gran cosa ni es un lujo, pero puede gustarte - Comentó Kevin saliendo del pequeño apuro.
Anduvieron durante veinte minutos hasta un pequeño restaurante familiar. Por el camino ella le preguntó a que se dedicaba. Kevin le dijo que era estudiante de filosofía y estaba preparando su tesis actualmente.
- ¿Filósofo? Creo que me he topado con un loco - Ambos rieron.
- ¿Y tú? ¿A que te dedicas actualmente?
- Trabajo en un negocio de transportes coordinando a los conductores de camiones y dándoles indicaciones. No es muy entretenido, pero saco suficiente sueldo para vivir con tranquilidad.
La cena fue bastante entretenida. Ambos hablaron de sus vidas contando anécdotas. Cosas simples sin indagar en la intimidad de cada uno. Cuando terminaron ambos salieron a dar un paseo hasta la donde Mary se alojaba.
- Bueno, creo que esta es una despedida - Dijo Kevin algo apenado.
- Yo aun estoy de vacaciones durante cinco días más. Ten -Mary sacó de su bolso una tarjeta con su número de telefono- Cuando te apetezca charlar o tomar algo, avisame. Ha sido un placer conocerte Kevin. Hasta la proxima.
Esa vez no hubo beso en la mejilla, fue un abrazo. Dulce, cálido, pero que acababa amargo cuando se separó.
Volvió andando hacia el hotel con tranquilidad fumándose uno de sus últimos cigarros. Las calles estaban vacías y sus pisadas sonaban duras y férreas. Cuando entró al hotel y pasó delante de recepción, la mujer que estaba tras el mostrador le llamó.
- Perdone ¿Es usted Kevin, no?
- Sí, dígame.
- Acaba de recibir una llamada de su hermana, es urgente dice.
- ¿Puedo llamar desde mi habitación?
- Por supuesto.
- Muchas gracias.
Kevin subió con gran velocidad las escaleras y llamó a su hermana. Solo se oían sollozos y entre sus lágrimas, escuchó la palabra "muerto".
(Continuará)
Cuando el cigarro se consumió vio aparecer por la esquina a Mery. Llevaba un vestido largo azul y una chaqueta encima negra. El vestido era sencillo, que no se excedía en formalidad pero mantenía su elegancia. Llevaba el pelo suelto y le bajaba por los hombros.
Mary observó que ya la estaban esperando y esbozo una pequeña sonrisa que tardó poco en borrarse, como si de una alucinación se tratase. Cuando estaban a un metro el uno del otro, Kevin rompió la tensión saludando a la joven dama, ella avanzó hasta él y le besó la mejilla con la misma calidez que la primera vez. Esa sensación sería imborrable en su memoria.
- Bueno, espero que tengas un sitio pensado para cenar, me muero de hambre - Dijo Mary sonriendo.
- Pues hace tiempo que no vengo, pero posiblemente haya un sitio que esté abierto. No es gran cosa ni es un lujo, pero puede gustarte - Comentó Kevin saliendo del pequeño apuro.
Anduvieron durante veinte minutos hasta un pequeño restaurante familiar. Por el camino ella le preguntó a que se dedicaba. Kevin le dijo que era estudiante de filosofía y estaba preparando su tesis actualmente.
- ¿Filósofo? Creo que me he topado con un loco - Ambos rieron.
- ¿Y tú? ¿A que te dedicas actualmente?
- Trabajo en un negocio de transportes coordinando a los conductores de camiones y dándoles indicaciones. No es muy entretenido, pero saco suficiente sueldo para vivir con tranquilidad.
La cena fue bastante entretenida. Ambos hablaron de sus vidas contando anécdotas. Cosas simples sin indagar en la intimidad de cada uno. Cuando terminaron ambos salieron a dar un paseo hasta la donde Mary se alojaba.
- Bueno, creo que esta es una despedida - Dijo Kevin algo apenado.
- Yo aun estoy de vacaciones durante cinco días más. Ten -Mary sacó de su bolso una tarjeta con su número de telefono- Cuando te apetezca charlar o tomar algo, avisame. Ha sido un placer conocerte Kevin. Hasta la proxima.
Esa vez no hubo beso en la mejilla, fue un abrazo. Dulce, cálido, pero que acababa amargo cuando se separó.
Volvió andando hacia el hotel con tranquilidad fumándose uno de sus últimos cigarros. Las calles estaban vacías y sus pisadas sonaban duras y férreas. Cuando entró al hotel y pasó delante de recepción, la mujer que estaba tras el mostrador le llamó.
- Perdone ¿Es usted Kevin, no?
- Sí, dígame.
- Acaba de recibir una llamada de su hermana, es urgente dice.
- ¿Puedo llamar desde mi habitación?
- Por supuesto.
- Muchas gracias.
Kevin subió con gran velocidad las escaleras y llamó a su hermana. Solo se oían sollozos y entre sus lágrimas, escuchó la palabra "muerto".
(Continuará)
sábado, 20 de septiembre de 2014
Fama sin condecoración
Sinceramente, adoro internet. Vasta fuente de información tanto fiable como engañosa. Y más aun me gustan las redes sociales, ya que son una forma interesante de aprender sobre el comportamiento humano tanto dentro como fuera de la red.
De las cosas que más me han sorprendido de la conducta humana ha sido la fama; gente a la que se le da una importancia especial por razones de talento: música y cine principalmente. También existen famosos que únicamente han participado en la vida social de otra persona famosa y desde ahí han despegado hasta ser figuras llamativas hacia la sociedad.
Pero yo he venido a hablar de la fama de internet, y sobre todo, de la fama en twitter, red social que habito con mucha frecuencia.
Cientos, diría miles incluso, de personas, buscan atención por cientos de medios. Lo curioso es como el ser humano se inclina a ser el centro de atención. ¿Pero lo hacen porque tendemos a ser sociales o porque nuestro ego tiende hasta el infinito?
La respuesta a priori, puede ser dudosa. Cada persona es un mundo, y cada uno tiene sus razones. Desde mi punto de vista, la gente lo hace o por puro egocentrismo, para sentirse importante a causa de carencias en tu vida o simplemente porque te encanta ser el centro del mundo.
Sabiendo que el mundo actual se basa en creer que tú eres el centro de todo, el egocentrismo es la respuesta correcta.
Con esto no digo que todo el mundo sea egocéntrico en internet, pero sí admito que ese problema es fatídico y esta causando un efecto antisocial en la red. El "yo" siempre será más importante que el "vosotros" y la realidad es cruda, amarga y cruel.
De las cosas que más me han sorprendido de la conducta humana ha sido la fama; gente a la que se le da una importancia especial por razones de talento: música y cine principalmente. También existen famosos que únicamente han participado en la vida social de otra persona famosa y desde ahí han despegado hasta ser figuras llamativas hacia la sociedad.
Pero yo he venido a hablar de la fama de internet, y sobre todo, de la fama en twitter, red social que habito con mucha frecuencia.
Cientos, diría miles incluso, de personas, buscan atención por cientos de medios. Lo curioso es como el ser humano se inclina a ser el centro de atención. ¿Pero lo hacen porque tendemos a ser sociales o porque nuestro ego tiende hasta el infinito?
La respuesta a priori, puede ser dudosa. Cada persona es un mundo, y cada uno tiene sus razones. Desde mi punto de vista, la gente lo hace o por puro egocentrismo, para sentirse importante a causa de carencias en tu vida o simplemente porque te encanta ser el centro del mundo.
Sabiendo que el mundo actual se basa en creer que tú eres el centro de todo, el egocentrismo es la respuesta correcta.
Con esto no digo que todo el mundo sea egocéntrico en internet, pero sí admito que ese problema es fatídico y esta causando un efecto antisocial en la red. El "yo" siempre será más importante que el "vosotros" y la realidad es cruda, amarga y cruel.
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